Archivo de la categoría 'Textos teatrales'

Encuentro de tres dramaturgos andaluces

1 de March de 2007 por José Antonio Triguero

Todos somos poetas
Foto by Mony Morales

Producciones Sin Ache siempre ha demostrado inquietudes más allá de la creación de espectáculos y se ha distinguido por buscar el lado novedoso a lo de siempre. Así lo ha hecho con sus actividades alrededor del tango, del que Norberto Rizzo es un buen especialista y gran aficionado.

Ahora su inquietud les ha llevado a tocar un palo que tampoco es nuevo. La ciudad de Málaga tiene y ha tenido casi siempre una gran cantidad de actividades más o menos paralelas, divulgativas y expositivas. Conferencias, Mesas Redondas, Debates, Comunicaciones, Programas Informativos, Discoforum y, cómo no, lecturas teatrales. Lecturas más o menos dramáticas.

Un programa escueto pero interesante, Juan Mayorga, Alfonso Zurro y Antonio Álamo. Habrá que ver cuál es la novedad y si esta idea viene para quedarse. Y lo más importante será ver si se trata de una actividad paralela (a, por ejemplo, una programación teatral o unos cursos de formación, una muestra, un encuentro) o será una reunión de poetas, que tampoco estaría mal.

Felicidades. Y a todos los de Málaga. Incluso si no se dan por convocados a este programa:

LETRAS DEL TEATRO
Autores y Críticos Teatrales Contemporáneos
Instituto Municipal del Libro de Málaga / Producciones sin Ache,

5, 6 y 7 de marzo a las 19:30 horas
en el salón de Actos del Hotel Larios (C/ Larios, 2)

En esta primera edición, el ciclo contará con la presencia de los dramaturgos Juan Mayorga (Últimas palabras de copito de nieve, Alejandro y Ana, Animales Nocturnos) Alfonso Zurro (Bufonerías, Retablo de Comediantes, Farsas maravillosas) y Antonio Álamo (Pasos, Los Borrachos, Los espejos de Velázquez).

Cada una de las jornadas estará dedicada a la producción dramática de cada uno de ellos, y estará coordinada por un crítico teatral, quien departirá con el autor. Tras la lectura dramatizada de algunos fragmentos de su obra, a cargo de actores andaluces, los asistentes podrán dialogar con los invitados.

Una noche en la ópera

31 de December de 2006 por José Luis García

una-noche-en-la-opera

Qué maravillosa escena la de Groucho y Chico en Una noche en la ópera cuando preparan el contrato del mayor tenor del mundo:

(Groucho saca dos papeles, los despliega, le da uno a Chico y se queda con el otro).

Groucho.-
Aquí hay que poner el nombre del divo. ¿Sabe? Y usted firma al pie. No es necesario que lo lea porque son duplicados.
Chico.-
Sí, duplicados… duplicados.
Groucho.-
Eso he dicho. Sí. Duplicados.
Chico.-
Ya, ya. Duplicados.
Groucho.-
¿No sabe qué son duplicados?
Chico.-
Sí. Los cinco gemelos de Canadá.
Groucho.-
Los cinco gemelos del Canadá no son varones. Son niñas. Lea en voz alta.
Chico.-
¿Y qué es lo que dice?
Groucho.-
Léalo y lo verá.
Chico.-
No. Léalo usted.
Groucho.-
Ya que usted quiere se lo leeré. ¿Oye usted?
Chico.-
No. Aún no he oído nada. ¿Ha dicho algo?
Groucho.-
Nada que valga la pena oírse.
Chico.-
Tal vez por eso no oí nada.
Groucho.-
Por eso no he dicho nada.
(Groucho acerca y aleja el contrato de sus ojos para tratar de leerlo).

Chico.-
¿No sabe usted leer?
Groucho.-
Sé leer, pero no tan cerca. No sé que me pasa. Se me desenfoca. Si tuviera los brazos más largos lo leería. ¿No tiene por casualidad un chimpancé en el bolsillo? ¡Ah! ya. Ahora veo bien. Hará el favor de poner su atención en la primera cláusula porque es muy importante. Dice que… “la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”. ¿Qué tal? Está muy bien. ¿Eh?
Chico.-
No. Eso no está bien.
Groucho.-
¿Por qué no está bien?
Chico.-
No lo sé. Quisiera volverlo a oír.
Groucho.-
Dice que… “la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”.
Chico.-
Sí. Sí. Esta vez parece que suena mejor.
Groucho.-
A todo se acostumbra uno. Si usted quiere lo leo otra vez.
Chico.-
Tan sólo la primera parte.
Groucho.-
Sobre la parte contratante de la primera parte.
Chico.-
No. Sólo la parte de la parte contratante de la primera parte.
Groucho.-
Dice que… “la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte. Y la parte contratante de la primera parte será considerada en este contrato…”. Oiga. ¿Por que hemos de pelearnos por una tontería como ésta? La cortamos.
(Groucho arranca la parte superior de su contrato).

Chico.-
Sí. Es demasiado largo.
(Chico también arranca la parte superior de su contrato).

Chico.-
¿Qué nos queda ahora?
Groucho.-
Todavía más de medio metro. Ahora dice…”la parte contratante de la segunda parte será considerada como la parte contratante de la segunda parte”.
Chico.-
Eso sí que no me gusta nada.
Groucho.-
¿Qué le encuentra?
Chico.-
Nunca segundas partes fueron buenas.
Groucho.-
El otro día vi un partido de fútbol y la segunda parte fue mejor que la primera. Le pegaron al árbitro y todo.
Chico.-
Escuche. ¿Por qué no hacer que la primera parte de la segunda parte contratante sea la segunda parte de la primera parte?
Groucho.-
En vez de discutir qué le parece a usted si…
(Groucho arranca otra vez la parte superior de su contrato. Chico hace lo mismo con el suyo).

Groucho.-
Aquí hay una cláusula que le va a volver a usted loco de alegría. Ya lo verá.
Chico.-
No. No me gusta.
Groucho.-
¿Qué no le gusta?
Chico.-
Sea lo que sea no me gusta.
Groucho.-
No vamos a romper nuestra vieja amistad por una cosa sin importancia. ¿Listo?
Chico.-
¿Listo?
(Ambos arrancan otro pedazo de la parte superior de sus respectivos contratos).

Chico.-
Ahora en esta parte que sigue hay una parte que no le gustará.
Groucho.-
Bien, su palabra es suficiente para mí.
(Vuelven a arrancar otro pedazo).

Groucho.-
Dígame, ¿mi palabra es suficiente para usted?
Chico.-
Desde luego que no.
Groucho.-
Bueno, quitemos un par de cláusulas.
(Y quitan otro trozo de papel de sus contratos).

Groucho.-
“La parte contratante de la octava parte…”.
Chico.-
No.
Groucho.-
¿No?
Chico.-
He dicho que no.
Groucho.-
“La parte contratante de la…”.
Chico.-
No. Eso tampoco.
Groucho.-
¿No?
Chico.-
No. Oiga ¿cómo es que mi contrato es más pequeño que el de usted?
Groucho.-
No lo sé. Seguramente será porque usted es más “chico” que yo. De todos modos estamos de acuerdo. ¿Verdad?
Chico.-
Sí. Eso sí.
(Groucho saca una pluma y se la tiende a Chico).

Groucho.-
Entonces ponga usted su firma ahí y así el contrato será legal.
Chico.-
Me olvidé decirle que no sé escribir.
Groucho.-
¿No? Es igual. La pluma no tiene tinta. Pero el contrato está hecho. ¿No es eso? Le obliga un contrato.
Chico.-
Por completo.
Groucho.-
Aunque sea muy chico.
Chico.-
Espere. Espere. ¿Qué dice en esta línea?
(Chico tiende su contrato a Groucho para que lo lea).

Groucho.-
Eso no es nada. Una cláusula común a todos los contratos. Sólo dice… dice… “si se demostrase que cualquiera de las partes firmantes de este contrato no se halla en el uso de sus facultades mentales quedará automáticamente anulado en todas sus cláusulas”.
Chico.-
Pero yo no sé si…
Groucho.-
No se preocupe. Hay que tomarlo en cuenta en todo contrato. Es lo que llaman una cláusula sanitaria.

Una noche en la ópera.
Editorial Fundamentos
ISBN: 84-245-0335-X

La política según Groucho Marx

25 de October de 2006 por José Luis García

groucho-marx

En 1933 Groucho trabajaba en la radio y tenía en antena su programa “Flywheel, Shister and Flywheel” y en este diálogo perteneciente al episodio 16, del 13 de marzo de 1933, nos habla de política:

En el diálogo Flywheel es Groucho y Ravelli es Chico.

“…
JUEZ: Hola, Mr. Flywheel . Supongo que se acuerda de mí, el juez Maxwell. Hace tiempo que pensaba pasarme por aquí para hablarle de las próximas elecciones.
GROUCHO: (Impaciente): Ya lo sé. Ya lo sé.
JUEZ: ¿De verdad? ¿Y cómo lo sabe?
GROUCHO: Porque me lo acaba de decir usted.
JUEZ: Mr. Flywheel, mientras he sido juez del tribunal supremo he luchado por la reforma social, la reforma de los impuestos, la reforma de las prisiones y…
CHICO: Oiga, ¿y qué hay del cloroformo?
GROUCHO: Muy bueno, Ravelli. Me parece que le daré un poco.
JUEZ: Mr. Flywheel, una facción de políticos corrompidos se opone encarnizadamente a mi reelección. Su líder es Big Boss Plunkett quien, como ya sabrá, va a ser juzgado por soborno poco después de las elecciones. No quiere que yo esté en el estrado porque sabe que soy insobornable.
GROUCHO: (Indignado) Oiga, juez Maxwell, ¿ha venido aquí para comprar mi voto?
JUEZ: Hombre, no, por supuesto que no.
GROUCHO: Entonces, me está haciendo perder el tiempo… y mi tiempo vale dinero. ¿Se da cuenta de que mientras usted está aquí diciendo tonterías, yo podrá estar durmiendo en mi mesa?
JUEZ: Usted no me entiende, Mr. Flywheel. He venido para conseguir su apoyo a mi campaña electoral.
CHICO: Está bien, déme dos botellas.
JUEZ: ¿Dos botellas de qué?
CHICO: Dos botellas de campaña.
JUEZ: ¡He dicho campaña, no champaña!
CHICO: ¡Oh, claro! Yo también sé qué es una campana, y un campanón. Jack Sharkey es el campanón de los pesos pesados. Oiga, ¿quiere boxear?
JUEZ: ¡Caballeros! Lo único que deduzco de su actitud es que simpatizan con Boss Plunkett y sus podridos políticos. Me marcho.
CHICO: Un momento, juez, quiere hacerle una pregunta.
JUEZ: Hágala.
CHICO: Si para llegar a un cuarto de galón se necesitan dos pintas, ¿cuánto se necesitará para llegar a Filadelfia?
JUEZ: Ya he oído bastante. Buenos días.
(El Juez Maxwell se marcha dando un portazo).”

Está bien claro cuál es la opinión de los Marx acerca de la política.

El Duende

24 de November de 2005 por José Luis García

Foto: Granada Lorquiana

El otro día cayó en mi pantalla una conferencia dictada por Federico García Lorca, titulada Teoría y juego del duende.

Nos dice García Lorca en ella:

“Manuel Torres, el hombre de mayor cultura en la sangre que he conocido, dijo, escuchando al propio Falla su Nocturno del Generalife, esta espléndida frase: “Todo lo que tiene sonidos negros tiene duende”. Y no hay verdad más grande.

Estos sonidos negros son el misterio, las raíces que se clavan en el limo que todos conocemos, que todos ignoramos, pero de donde nos llega lo que es sustancial en el arte. Sonidos negros dijo el hombre popular de España y coincidió con Goethe, que hace la definición del duende al hablar de Paganini, diciendo: “Poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica”.

Así, pues, el duende es un poder y no un obrar, es un luchar y no un pensar. Yo he oído decir a un viejo maestro guitarrista: “El duende no está en la garganta; el duende sube por dentro desde la planta de los pies”. Es decir, no es cuestión de facultad, sino de verdadero estilo vivo; es decir, de sangre; es decir, de viejísima cultura, de creación en acto”.

Y eso es, así está todo su teatro, toda su obra impregnada de ese “duende”, de esa “viejísima cultura”.

En el mismo sitio pude encontrar, digitalizados, otros escritos de Lorca: Granada. Paraíso cerrado para muchos; Semana Santa en Granada; Historia de este gallo; Degollación del Bautista; Degollación de los Inocentes; Suicidio en Alejandría; Santa Lucia y San Lázaro; Nadadora sumergida. Pequeño homenaje a un cronista de salones; Amantes asesinados por una perdiz; La gallina; El maleficio de la mariposa (1919); Los títeres de Cachiporra. Tragicomedia de Don Cristobal y la señá Rosita; Mariana Pineda (1925); Teatro breve (1928); La zapatera prodigiosa (1930); y muchas más… Ver obras de García Lorca

Textos teatrales en la Red

22 de November de 2005 por José Luis García

Foto: Joan Rubió

En la web de la University of Arizona encontramos una edición electrónica de textos teatrales de comedias en castellano.

“La gran mayoría de los textos fueron editados a base de textos manuscritos o impresos en los siglos XVII y XVIII y se pueden clasificar como textos diplomáticos pero se encuentran aquí sin toda la maquinaria académica de notas y variantes. Así no son tales que deben considerarse “textos críticos.” Sin embargo, deben ser adecuados para servir como base textual en cursos de literatura u otros usos académicos”.

Entre los editados encontramos los de: Luis de Belmonte Bermúdez, Pedro Calderón de la Barca, Ana Caro de Mallén, Guillén de Castro y Bellvis, Miguel de Cervantes Saavedra, Francisco González de Bustos, Antonio Hurtado de Mendoza, Sor Juana Inés de la Cruz, Hernando López de Yanguas; Antonio Mira de Amescua; y muchos más.

Es curioso que la iniciativa parta de una Universidad de Arizona. Aunque, cuando lo piensas bien no resulta tan extraño, ya que tanto el Ministerio de Cultura del Gobierno Español, como muchas Universidades del Estado Español están más preocupados por los peligros de internet, que en potenciar sus virtudes.

Como ya decía Hernando López de Yanguas, en “Farsa del Mundo”:

“Ciega los ojos del conoscimiento
con vienes caducos e sensualidades,
ceva los hombres con mil vanidades,
y olvidan el alto y divino aposento”.

Menos mal que nos tienes a nosotros. ;-)
Disfruta de los textos: son gratis y totalmente legales.