La divertida comedia
19 de Febrero de 2007 por José Luis García
Soy de aquellos que en ocasiones asiste a alguna representación de teatro, a veces por obligación cuando me invitan, y otras por devoción cuando pago yo la entrada.
Los acontecimientos que me propongo contaros ocurrieron en una ocasión a la que asistía al teatro invitado por mi buen amigo Néstor. El buen hombre se había empeñado en ir a ver una obra titulada “La divertida comedia”, y la cosa no me parecía demasiado chistosa:
-¿Por qué dicen divertida si es una comedia?, ¿no podrían haberla titulado ‘la comedia’?, lo de divertido sobra.
Néstor no me hizo ningún caso y le entregó las entradas a la muchacha uniformada apostada a la entrada del teatro, dispuesta cortarle el paso a los gorrones.
-¿Y por qué no ‘La Divertida’?, el título es redundante y ahora no sabré si reírme o sonreír.
-¿Por qué no empiezas por callarte y disfrutar con el hecho de estar separado por unas horas de la pantalla del ordenador? -dijo mi amigo, al que se le veía harto con mi palabrería, así que callé, un rato…
-O bien podían haberla titulado ‘La’.
-Sí -respondió él.
En ese momento se apagaron las luces de la sala no sin antes avisarnos de que debíamos apagar los teléfonos móviles, así que me precipité hacia el mío para dejarlo inútil por unas horas.
Miro hacia el escenario y veo que entra un actor disfrazado de duende -lo supongo así porque el individuo va todo de verde vómito- que porta un laud, así que supongo que se trata de un Duende Verde Vómito Juglar. El Verde saluda con alegría a los espectadores:
-Jamás olvidaréis esta noche -dice y acto seguido dos máquinas de humo nos hacen tragar todo el humo que nos ha librado de respirar la normativa del gobierno contra los fumadores. Las cabezas de los espectadores que están delante de mí parecen flotar en la niebla.
A todo esto, Verde Vómito comienza a cantar:
La noche de San Juan va a comenzar
y todos los sueños se pueden realizar.
Las fuerzas del mal están sueltas ya
y contra las del bien van a luchar.
Ten cuidado temeroso humano
porque el mundo
está hoy en peligro
y el tiempo se escapa entre los dedos
de los pies.
La noche de San Juan va a comenzar
y todos los sueños se pueden realizar.
Ya lo sabéis,
los sueños, sueños son
pero sólo hasta que alguien
comienza a creer en ellos.
Estás en peligro
y el tiempo se escapa
entre tú y otros tres.
Sobre el sonido del laud se escuchan una voces que se acercan, risas y alguna pelea. El Verde Juglar sale de escena con su instrumento, y con actitud vigilante.
Vuelve la oscuridad y me siento algo aturdido por el humo que aún flota por debajo de nuestras orejas. Observo a Néstor que está tenso, como en trance.
Mientras la luz comienza a crecer lenta sobre la escena, como si de un amanecer se tratase, leo en el programa de mano, a la luz de mi encendedor linterna, cuales son los personajes que viven en la primera escena que se desarrolla en el castillo de Gare, y son el propio Gare, Tontín, Tontón, un Mago y los Seres de la Luz.
-No veo lo divertido -pienso.
Y como contestación a mi pensamiento, Gare ríe en escena -supongo que es él porque está sentado en un trono que domina el mar de cabezas.
Delante del señor del castillo están Tontín y Tontón, dos duendes forjadores de talismanes -con forja incluido sobre la que trabajan- y que han sido apresado por Gare, genio del mal, para crear el Magec, el medallón que controla el tiempo y el espacio.
El Mago está atado a un poste. Él es quien ha enseñado a los dos duendes los secretos de la alquimia de los talismanes.
-¡Nadie podrá dominar jamás al mundo!, ¡es un error lo que intentáis!- grita el Mago, pero nadie le hace caso.












