
En el libro ‘La Botica de la Abuela’ se dan una serie de tratamientos naturales para la diabetes (pág. 63/65) que no sirven para nada.
Veamos qué salvajadas aconsejan al diabético:
Receta 1:
Solución de hierro y cangrejos: 1 cucharadita de polvo de hierro, 12 caparazones de cangrejo de río y medio vaso de agua. El preparado resultante de esto te lo tienes que tomar cada día en ayunas hasta reducir el nivel de glucosa en sangre. O hasta que te envenenes con el hierro.
Receta 2:
Cura de aloe vera: 3 cucharadas de brandy, coñac, aguardiente, tequila o whisky, ¡medio kilo de melaza o sirope!, 2 hojas grandes de melaza o sirope.
Y a vivir que son dos días -sobretodo si te tomas semejante mejunje, porque a ver qué diabético se puede curar con este medio kilo de melaza o sirope. ¿Y para endulzarlo aún más, por qué no ponerle medio kilo de azúcar?. Además, no olvidar el coñac o el brandy, que también contienen azúcares.
Vamos, que el que introdujo esta receta se lució.
Una salvajada.
Receta 3:
La cáscara de las vainas o judías, una vez extraídos los frutos (las alubias) para su uso culinario, resultan muy eficaces para reducir el azúcar en sangre.
Aquí ni siquiera se toman la molestia de explicarte por qué, qué contienen esas cáscaras mágicas que reducen el azúcar.
Receta 4:
Infusión de nogal y eucaliptus: este remedio es muy eficaz para combatir la diabetes. Olvidan también decir porqué razón.
Eso sí, luego dicen que: “Los remedios de La Botica de la Abuela no sustituyen totalmente a los medicamentos, sino que constituyen tratamientos paralelos (¿o querían decir “para lelos”). Los diabéticos deben visitar al médico con regularidad”.
Por favor, no hagas caso de estos tratamientos paralelos. Nada puede curar la diabetes de momento. No existen casos leves de diabetes (el médico te dirá si la tienes o no la tienes).
Acaso, existen algunos alimentos o productos naturales que pueden ayudar a una mejor asimilación de la insulina (tal vez hablemos de ellos más adelante), pero nada cura la diabetes. Al menos, no por el momento.
Puede que en esta Botica de la Abuela pueda encontrarse algún remedio eficaz para la tos -no crónica-, para un enfriamiento. No lo sé, pero si observamos otro de sus “remedios” quizás se nos quitan las ganas de seguir probando:
Para el dolor de muelas existe “otro remedio tradicional que consiste en utilizar corcho quemado. Si el dolor de muelas es en el lado derecho, quemar un corcho de botella por un extremo, envolverlo con un pañuelo y meterlo en el bolsillo derecho del pantalón. Si el dolor fuera en el lado izquierdo, el corcho deberá introducirse en el bolsillo izquierdo”.
Sin comentarios.
Ya para terminar os dejo con una cita de Hipócrates:
“No debe avergonzarnos tomar del pueblo todo aquello que pueda ser útil en el arte de curar”.
Vale, pero tampoco olvides tomarlo de un pueblo sano, porque, como dijo Confucio:
“La salud es la primera y más importante de todas las riquezas”.