Los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar se popularizaron en la Iglesia desde el s. IX, siguiendo el texto del venerable Beda, en su Collectánea, recogido en
la tradición y que ha perdurado hasta ahora: Melchor, anciano de barba blanca, que ofreció el oro, como a rey; Gaspar, joven y rubio, rasurado, incienso, como a Dios, y Baltasar, negro y con barba, mirra, como a hombre. Es más, en el siglo XV, Petrus de Natalibus fijó que Melchor tenía sesenta años, Gaspar cuarenta y Baltasar veinte. Una descripción física que discrepaba mucho de todas las anteriores. También hay que destacar que Baltasar fue blanco hasta el siglo XVI, época a partir de la cual se le representó como de raza negra por necesidades estratégicas de la Iglesia.
Aunque parezca increíble, los Reyes Magos no empezaron a traer juguetes a los niños hasta mediados del siglo XIX, época en la que empezó a popularizarse la imprescindible “carta a los Reyes”.
Otro gran personaje es el Olentzero. La figura del Olentzero, tal y como hoy la conocemos, constituye la mezcla de una serie de fenómenos culturales que fueron tomando la forma actual, y cuyo punto de unión ha sido solamente la coincidencia temporal y territorial.
Fuente: mascultura