Molina, la lámpara de Aladino y la propiedad intelectual
4 de March de 2008 por José Luis García
Según una nota enviada por la Agencia Efe, César Antonio Molina, Ministro de Cultura -de momento- ha criticado al PP por utilizar el canon digital para cargar contra el gobierno socialista.
No seré yo quien defienda al empleado de Aznar, el señor Rajoy, pero las declaraciones de Molina tienen mucha miga.
La lucha contra la propiedad intelectual, reseñó, es una vía utilizada por el PP para “castigar a las personas que nos les interesan: los librepensadores y progresistas”.
Pues mire, no. Ahora mismo no hay mayor número de librepensadores que en la blogosfera y ésta se ha decantado mayoritariamente en contra del canon digital.
Como ejemplo puedo citarle las declaraciones de Marcelo Branco en Público:
El canon es lo que está sosteniendo las sedes millonarias de la SGAE en toda España. La recaudación ya no depende tanto de los derechos sino del canon. La SGAE ha invertido su papel. Ya no es una entidad de protección de los autores, sólo de recaudación. No tiene nada que ver con los creadores.
Y eso es lo que Zapatero no ha entendido -no ha querido entender- y eso es lo que han querido manipular los señores del PP como argumento electoral, pero con resultados desastrosos, como casi todo lo que sale por la boca del señor Rajoy.
El gobierno debería incentivar la productividad para sacar a éste país del riesgo de crisis económica, provocada por la economía de la especulación que ha sustentado el modelo económico de España.
Y no nos engañemos, la productividad del siglo XXI, pasa por tener una Red libre, de cánones digitales anacrónicos y de leyes Sarkozy.
En una cosa estoy de acuerdo con el señor Molina:
El ministro defendió la propiedad de los creadores que “tienen derecho a vivir y trabajar al igual que los arquitectos, médicos, o cualquier otro colectivo”.
Por supuesto que sí, hombre, pero da la casualidad que nadie nos obliga a pagar un canon a arquitectos, médicos u otros colectivos. Y eso es lo que queremos que suceda con los creadores, que vivan de su trabajo, como el resto de los colectivos productivos.




