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El zen es ateo

27 de Noviembre de 2007 por José Luis García

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Más de uno se preguntará porqué digo tal cosa, es decir, que el zen es ateo. Pues me baso para decirlo en los primeros sutras del budismo en China y Japón, cuando aún los monjes estaban más cerca de la filosofía que de la religión.

El zen es una de las doctrinas filosóficas más ateas que han existido. Meditas para estar aquí, para estar en este momento, despierto y atento, porque sólo tienes éste momento, éste lugar. Pensar en el mañana es pura especulación si miras a través del zen. Recordar el pasado tiene la misma validez que mirar las aguas de un riachuelo que se pierden lejos de ti.

Los monjes, los monasterios, las oraciones y las explicaciones relacionadas con la reencarnación surgieron luego, cuando los religiosos se convertieron en hombres poderosos que anonadaban a la analfabeta e ingenua población de ganaderos y agricultores con cánticos, retintines y cuentos chinos -nunca mejor dicho- sobre las múltiples reencarnaciones de Buda.

A continuación trascribo uno de los sutras más breves, el Shingyo, en el que la perspectiva atea del zen se muestra con toda claridad. Casi parece una descripción del espacio infinito y casi vacío en el que navegamos durante unas horas -según la escala universal- antes de desaparecer para siempre y sin dejar rastro.

El Shingyo es corto, pero quizá demasiado largo para un blog. Así que si nos estás demasiado interesado en la filosofía zen no voy a molestarme por el hecho de que dejes de leer aquí:

“Cuando el Bodhisattva estaba entregado a la práctica de la meditación, percibió la existencia de los cinco Skandhas -es decir: la forma, la percepción sensorial, el pensamiento, la actividad y la conciencia-; y vio que éstos, por su propia naturaleza, están vacíos.
La forma es vacío, el vacío es la forma; la forma no es sino el vacío, el vacío no es sino la forma; lo que es la forma es el vacío, lo que es el vacío es la forma. Lo mismo puede decirse de la sensación, el pensamiento, la actividad y la conciencia.
Todos los seres se caracterizan por el vacío, no nacen, no son aniquilados; no se manchan, no son inmaculados; no crecen, no decrecen.
En el vacío no hay forma, ni sensación, ni pensamiento, ni actividad; no hay ojo, no oído, ni nariz, ni lengua, ni cuerpo, ni mente; no hay forma, ni sonido, ni color, ni tacto, ni objetos; no hay ningún elemento de la existencia; no hay conocimiento ni ignorancia, no hay vejez ni muerte, ni extinción; no hay sufrimiento, ni acumulación, ni aniquilación, ni sendero; no hay conocimiento, ni logro, ni realización.
No hay obstáculos”.

Más allá de éste cuerpo y de este momento, sólo está el espacio, infinito -o al menos muy grande- y no hay ningún gran ni pequeño dios esperándonos.

Más allá de nosotros no hay conciencia, y por lo tanto no puede haber alma.

Suena música zen aquí, mientras escribo y mientras dejo de hacerlo para brindar con cerveza por aquellos filósofos zen, expoliados de su saber por monjes, sacerdotes y almas en pena. Brindo por vosotros, ahora que nadie os recuerda.

La foto es de Kiki Folletottsa.

4 respuestas a “El zen es ateo”

  1. mujik Dice:

    haiku

    buscando el alma
    todos encontramos ahí
    la marejada

  2. José Luis García Dice:

    Hola, mujik.
    Ya te conocía por tu blog. En él hay cosas que me han gustado, como por ejemplo:
    “azar necesidad
    este universo
    cabe en un
    punto”.
    ;)

  3. mujik Dice:

    ;)

    de uno a otro ateo

  4. Alfonsina Dice:

    http://alfonsinaalvarez.blogspot.com/

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