¿A dónde van los derechos percibidos por la SGAE?
23 de Octubre de 2007 por José Luis García
La propia SGAE responde en el número 38 de su publicación ‘Notas’:
“Los derechos percibidos se pagan a los autores y editores de las obras que han sido utilizadas”.
Vale, hasta ahí bien.
Pero luego uno lee lo que publica Ana Tudela en Público.es y empiezan a surgir dudas. Pero no es ésta la primera publicación que habla de los movimientos de dinero de la SGAE, ya que PR Noticias nos avisa de que un artículo muy similar -y escrito también por la periodista Ana Tudela- había sido editado por ElEconomista.es.
De todas las formas, al margen de quien fue primero, si el huevo o la sartén. Sigo sin entender nada.
La SGAE sigue diciendo en ‘Notas’:
“Cerca de un 80% de los derechos percibidos se reparten así: la programación de la televisión, el cine, los espectáculos, los conciertos, la venta de discos, etc.
El 15% de los derechos recaudados se reparten mediante sondeos efectuados por una empresa especializada… El 5% restante se reparte por analogía con alguno de los procedimientos anteriores”.
Ahora bien, ¿el dinero que cobra la SGAE a cada autor por su gestión da para tanto negocio y tanta empresa como insisten una y otra vez algunos medios de comunicación?
¿Y si es falso por qué siguen saliendo artículos sin que la SGAE lleve a juicio a los periodistas que dan la noticia?
¿Y si es verdad cómo es que ningún estamento legal estatal investiga los hechos y dice de una vez por todas qué es cierto y qué no lo es?
Al fin y al cabo, todos tenemos derecho a saber a dónde va el dinero que ingresa la SGAE. Al fin y al cabo, la SGAE lo somos todos, ya que todos, de una manera u otra, pagamos a la SGAE. Cada vez que entras a un conciertos, a un cine, a un pub, pagas a la SGAE; cuando ves la tele o escuchas la radio, pagas a la SGAE.
¿Todo ese dinero se reparte como dice la SGAE? Algunos lo dudan. Y a otros, como yo, le bailan todos esos números y empresas en la cabeza. Y me encantaría que alguien pudiese parar ese baile. Porque una entidad sin ánimo de lucro, claro que puede ganar dinero; pero lo que no puede hacer es crear Sociedades Limitadas que sí tienen ánimo de lucro y que tienen entre sus socios a miembros de la entidad sin ánimo de lucro que las creó.
Y aviso, el tema del canon terminará por llevarse por delante al PSOE, que parece dispuesto a no escuchar las recomendaciones de Europa. Pero si hasta Rajoy -ese hombre que tiene un primo sevillano y científico que no cree en el calentamiento de la atmósfera- dice que no al canon (aunque no sé si lo dice para ganar votos o porque está enganchado a las caricias de la cúpula del P2P).
Aunque los políticos, todos, pero todos, todos, son unos chapuzas, porque como ya sabéis aprobaron la Ley de Propiedad Intelectual con incoherencias como -cito y pego a un comentarista de Público llamado Alf-:
“La actual LPI prohibe extresamente la posesión de medios (hardware o software) que permitan saltarse una protección anticopia. Eso contradice la propia ley, ya que te otorga un derecho (copia privada), pero no te permite ejercerlo en su totalidad.
La actual LPI dice expresamente que la copia privada sólo puede ser realizada por una persona física. No sé si es un intento de ilegalizar las descargas o las copias masivas, pero no le veo ningún sentido. Las copias siempre las realiza una máquina (a menos que me copie a mano un libro).
La ley establece que la copia privada se realice de una copia legal. No de una original, si no de una copia legal. La copia privada es una copia legal. Por tanto, una copia privada puede realizarse legalmente a partir de otra copia privada”.
En la foto, Eduardo Bautista y su amigo Caco Senante en la época en la que aún le daban al mojo picón, aunque después le llamaran salsa.




