
Cuando se ha dado esta noticia, en la mayoría de las ocasiones se dice que Gilberto Gil es músico y Ministro de Cultura de Brasil, pero esa no es toda su historia.
Gilberto Gil tiene una dilatada carrera como músico, en la que ha conseguido un Grammy -en el apartado global- y dos Grammy Latinos. En el 2003 la Academia Latina de la Grabación lo eligió como Personalidad del Año, en un acto al que asistieron, entre otros, Ziggy Marley y curiosamente, también, Teddy Bautista.
Gilberto Gil ha trabajado con Caetano Veloso, Yes, Pink Floyd, Incredible String Band, Jimmy Cliff y Bob Marley.
¿Qué diferencia a este músico que defiende la cultura libre y el software libre de otros artistas que se aferran a la vieja idea del copyright y los derechos de autor?
Pues yo diría que por su compromiso con la cultura y no con la industria. Es un músico que ha sabido encajar con las nuevas tendencias del público: la música grabada es gratis y se paga por asistir a los conciertos, a la fiesta, al encuentro del artista con su público.
Muchas veces hemos oído decir que los defensores de las licencias libres son artistas no conocidos -ya hemos visto que es falso en el caso de Gilberto Gil- y poco conocedores del funcionamiento de la industria musical, también falso, pues este hombre lleva en la música desde finales de los sesenta y ha trabajado en todo el mundo, con toda clase de artistas y ha grabado infinidad de discos.
Gilberto gil es un gran conocedor de la música, de la música como cultura, como medio para transmitir ideas y sentimientos.
Y esas ideas y sentimientos pertenecen a toda la Humanidad y no sólo a quien diga la Industria de la Cultura o las entidades de gestión de derechos de autor.
Cada acorde que suena nace en la historia de la música, cada frase encadenada pertenece a la historia de la literatura. El creador no existe. El autor hace vibrar en su creación a toda la historia de la cultura, es un eslabón del gran ADN de las ideas y los sentimientos, tan importante como su público. Es razonable que el autor viva de su trabajo, pero no de sus ideas, porque no son propias, pertenecen a un gigante de millones de años de antigüedad llamado Humanidad.
Gilberto Gil anima a su público a grabar sus conciertos, porque ellos harán vibrar esa música en miles de lugares que a su vez iluminarán a millones de personas, de donde saldrán nuevas canciones e ideas que vibrarán en miles de lugares e iluminarán a millones de seres, que a su vez… Conseguirán que la cultura sea algo vivo, de la cual podrán vivir aquellos que se dediquen a ella, pero no será nunca más un negocio, porque jamás debió serlo.
Y el que no se de cuenta de esto, que se dedique a otra cosa, porque el copyright está muerto y enterrado, aunque todavía existan leyes que dicen que vive. Leyes que tendrán que cambiar. La venta de esclavos fue legal hace mucho tiempo, la quema de brujas también fue legal, el derecho de pernada fue perfectamente legal; pero hoy ya no.
El copyright y los derechos de explotación de la propiedad intelectual son legales hoy. Mañana serán vistos como una aberración del pasado, tan infame como la esclavitud.
La foto fue sacada por Daniela Camargo.