Desquiciado derecho de autor
18 de Junio de 2007 por José Luis García
Me he reído a gusto mientras leía el post de David Bravo Divertidas Interpretaciones Legales, del que extraigo:
“El caso más típico es el de aquel pintor que solicita a la persona a la cual le vendió su cuadro la posibilidad de entrar en su casa, para poder ver y disfrutar de su obra”.
Efectivamente, si compras un cuadro, el autor tiene derecho a entrar en tu casa para ver el cuadro, comprobar que se trata a su obra con dignidad y si a él le parece bien, modificarlo.
Y es que, como dice David, del derecho de autor se hacen interpretaciones irracionales.
Un caso que también puede suceder es el que le aconteció a Bancaja cuando compró unos grabados de Picasso. Esos grabados costaron una buena suma de dinero. No sé la cantidad exacta, pero os podéis imaginar lo que cuestan hoy día unos grabados del pintor malagueño.
Pues bien, resulta que a algún directivo de Bancaja se le ocurrió que podían imprimir unas tarjetas en imprenta con alguna reproducción de la obra recién comprada para comunicar a sus clientes la adquisición. La sorpresa saltó cuando fueron llamados para pagar una suculenta cantidad de dinero por la reproducción en dichas tarjetas de los cuadros comprados.
Puedes gastarte 240.000 euros en un grabado, pero no eres el dueño de la obra. Puedes exponerla en tu casa, en tu despacho, pero si reproduces la obra para presumir ante tus amigos de que eres capaz de comprarte un Picasso, vendrá alguien a pedirte, doce o dieciocho mil euros más por tu iniciativa.
Y si se te ocurriera colgar la obra en tu cuarto de baño, puedes recibir una seria advertencia legal por no respetar la dignidad de la obra.
Lo que está claro es que para algunos, el derecho de autor es en realidad el derecho a especular con la cultura.




