La SGAE, los jueces y la democracia
5 de Abril de 2007 por José Luis García
A propósito del debate de estos días sobre si hay o no hay pruebas que avalen la afirmación de que la SGAE ha realizado donativos a la Asociación de Jueces para la Democracia, hemos de llegar a la conclusión de que pruebas no hay.
Es cierto que en la Memoria del Grupo SGAE del 2004 aparece ‘Jueces para la Democracia’ como entidad colaboradora que ha recibido alguna aportación económica de la SGAE, pero bien pudiera ser para organizar algún seminario sobre la protección de los derechos de autor en España.
De la misma manera, en la Memoria del 2005 figuran tanto UGT como CC OO, pero no podemos con ese dato inferir que la SGAE trata con eso de acallar las reivindicaciones de sus empleados.
No defiendo a la SGAE, ‘San Pendejo Electrónico‘ me asista, pero creo que los tiros no pueden ir por ese lado, porque es dispararle al muñeco de paja.
En primer lugar, la SGAE utiliza una retórica victimista que es necesaria desmontar con los argumentos de la lógica y de la paciencia (además de lo que ya han dicho otros prestigiosos blogueros, os emplazo a un siguiente post en el que trataré de desarrollar el tema, para no convertir este en un ladrillo mayor de lo que ya es).
Es bien claro que la SGAE es uno de los mejores lobby’s que existen en España. Y el objetivo de todo grupo de presión es influir en los centros de poder ejecutivo y legislativo para favorecer sus propios intereses y los de aquellos a los que representan.
Dentro de esas estrategias, el organizar actividades sobre cual es el panorama actual de la propiedad intelectual y el valor del autor en la sociedad ha sido una de las utilizadas por la SGAE. Y es en esas actividades informativas donde sus argumentos entran a fuego en las mente de legisladores y políticos, porque como grupo de gestión privado invita a quien quiere y por supuesto, los que no estamos de acuerdo con sus argumentos no estamos allí.
Su estrategia pasa también por utilizar a sus más famosos afiliados para que con su presencia en actos públicos o privados les sea dable asumir ellos el valor de la imagen de esos famosos; y en caso de problemas, se puede llamar al famoso que tiene más cercanía con algún político influyente para aportar ‘en privado’ y en reuniones de ‘tú a tú’ la visión de la entidad, que hace así de Celestina. Se comenta en los mentideros políticos y musicales que fue el propio Serrat el elegido para una de esas reuniones personales de ‘tú a tú’ al más alto nivel.
Esta estrategia lobby es la que consigue que el Ministerio de Cultura se gaste un dinero público en la campaña ‘defiende tu cultura’ que para nada sirvió, pues era molesta para el ciudadano, y por lo tanto ineficaz.
Un lobby no entiende sobre el bien y el mal, sino es en aplicación de sus propios objetivos.
Lo que está claro es que la clase política -en su conjunto- lo está haciendo mal, porque no ha escuchado con claridad lo que se le dice desde ‘el mundo digital’. Y eso es grave, porque lo que se dice en un periódico o en la televisión se olvida al día siguiente, sin embargo lo que decimos en ‘lo digital’ permanece, y al día siguiente se amplía desde que cada nuevo usuario busca, comparte y amplifica con ello la información. Y para cuando la SGAE y la clase política se den cuenta de eso será ya demasiado tarde para ellos y la democracia digital que hemos ido construyendo aquellos que el sr. Bautista llamó ‘pendejos electrónicos‘ habrá saltado de la pantalla y se paseará reivindicativa por las calles.
Sé paciente -dicen los zen-, y verás pasar el cadáver de tu enemigo delante de tu puerta. Y el cadáver no es otro que el modelo de negocio vinculado al derecho de autor como valor. Y yo añado, sé paciente, pero lucha cada día.




