En Buenos Aires, la exposición: Fluxus en Alemania 1962-1994
27 de Noviembre de 2006 por José Luis García
El pasado jueves 16 de noviembre y hasta el lunes 30 de enero de 2007, Malba te invita a ver “Una larga historia con muchos nudos. Fluxus en Alemania 1962-1994″, una exposición que reúne 195 obras, incluyendo documentos fotográficos que registran los festivales, conciertos y acciones más importantes realizados en Alemania por Fluxus, un movimiento de arte contemporáneo surgido a fines de los años 50 y caracterizado por su transversalidad geográfica y su actitud de provocación y experimentación artística a través de múltiples disciplinas.
La muestra -que en nueve años visitó 24 países y durante 2006 se presentó en el Museu Oscar Niemeyer, de Curitiba, y en el Instituto Tomie Ohtake, de Sao Paulo- incluye trabajos originales de la etapa inicial del grupo y obras de artistas como Nam June Paik, Joseph Beuys, Ben Vautier, Wolf Vostell, John Cage, Nam June Paik, Takako Saito y Dieter Roth, entre otros. Se completa con una selección de carteles, cartas, grabaciones, libros, partituras, además de algunos Fluxus Filmes editados por el artista y empresario lituano Georges Maciunas, fundador del grupo. Entre los documentos fotográficos se destacan las series de Ute Klophays y Manfred Leve, elaboradas en los años 60, que representan dos formas fundamentalmente distintas de “conservación” y “reproducción” del arte-acción. Asimismo, se presentarán trabajos originales de la etapa inicial, así como obras recientes de artistas que vivieron o viven aún en Alemania.
Sobre la época inicial de Fluxus, Gabriele Knapstein -una de las responsables de la exposición- escribe: “A diferencia de algunos intentos por definirlo como objeto histórico y hacerlo más manejable para la investigación, un vistazo a su historia confirma los señalamientos de los artistas participantes, quienes reiteradamente han subrayado la falta de unidad y la multidimensionalidad de las actividades artísticas conocidas como Fluxus.”
Fluxus (del inglés flow, fluir) fue fundado en 1962 por el artista y empresario lituano George Maciunas en Estados Unidos. El nombre se utiliza por primera vez en el 61 en Nueva York, en una tarjeta de invitación a tres conferencias de “Música Antigua y Nueva”.
“Fluxus” derivaba del latín, con varias acepciones: dejar correr en libertad, infiltración, fugacidad. Se define como antiarte, a partir de lo que no pretende, como acontecimiento que surge de manera espontánea, rechazando la repetición en sus performances y acciones. Maciunas originalmente imaginó el concepto Fluxus como título para una “revista internacional del más reciente arte y antiarte, música y antimúsica, poesía y antipoesía, etc”. Aunque la revista nunca fue publicada, el concepto se mantuvo para un sinnúmero de actividades artísticas.
Maciunas vivió desde pequeño en los Estados Unidos. A fines de los años 50, presenció el renacimiento radical del arte, creó una galería en New York (la A.G Gallery), y entró en contacto con John Cage, gran exponente de la escena musical, y con otros compositores de la New School for Social Research. De vuelta en Alemania en 1961, llevó consigo los principios de acción que condujeron en 1962 a realizar el primer festival Fluxus, el Fluxus International Festspiele Neuester Musik (Festivales Internacionales de Música Novísima), en el Städtisches Museum de Wiesbaden (Museo Municial de Wiesbaden). Durante cuatro fines de semana, se presentaron artistas de diversas disciplinas en happenings y eventos con piezas de música de acción y composiciones de música concreta, en los que se transmitieron cintas grabadas y se exhibieron películas.
Con este concierto, Fluxus se estableció en Alemania y luego se propagó por el resto de Europa, Estados Unidos y Japón. Los artistas de otras naciones escogieron deliberadamente Alemania como su centro de residencia y trabajo, si bien se desarrollaron intensas relaciones con Nueva York, Tokio, París, Amsterdam, Copenhague, Londres, Estocolmo, Praga y Madrid. “En la RFA, donde se iniciaba una nueva orientación política, económica y cultural -describen en su texto curatorial René Block, Carola Bodenmüller y Gabriele Knapstein-, se gestó un clima propicio para la experimentación artística que permitió el desarrollo de formas intermediáticas vinculadas con los movimientos de vanguardia de principios del siglo XX, y otras formas nuevas. A diferencia de otros lugares de Europa y Estados Unidos, desde un principio en Renania y Berlín se encontraron artistas que crearon una plataforma para ellos mismos y para sus amigos, así como algunas galerías y museos que consideraban transgresora –y por lo tanto importante– la concepción del arte de Fluxus, y trataron de difundirlo”.
La gran manifestación de Wiesbaden era la consecuencia lógica de una serie de conciertos informales realizados hacia fines de los años 50, en Nueva York, más precisamente en el loft de Yoko Ono y en el 60′, ya en la galería del propio Maciunas. Se trataba de la elaboración de experiencias realizadas en la clase de composición experimental de Cage, quien había elaborado el concepto de indeterminación, introduciéndolo en la música contemporánea.
Fue el propio Maciunas también el primero en concebir la modalidad operativa del grupo: una manifestación en la cual aquellos artistas americanos y europeos que guardaban ciertas afinidades entre sí, se encontraran para trabajar conjuntamente. La idea era presentar una nueva modalidad de hacer arte, usando nuevas conexiones entre música, poesía, artes visuales, danza, teatro, abriéndose a una “multifomidad de géneros”. Maciunas observaba la vanguardia más reciente como la antítesis del expresionismo abstracto que reinaba en ese momento; todos los artistas más o menos progresistas eran colaboradores potenciales del movimiento.
Fuente: Gente Ba




