
Ya sabéis, David Bisbal actuó ayer en la Sede del Parlamento Europeo en un concierto organizado por la IFPI, la asociación que representa a nivel mundial a la industria discográfica.
El objetivo de este concierto no era entretener a sus señorías. Más bien forma parte de una estrategia de marketing de la industria musical para llevar de manera más espectacular sus reivindicaciones al Parlamento Europeo.
En lo fundamental lo que han pedido es que se amplíe el número de años en los que una obra musical está protegida por los derechos de autor.
En la actualidad en Europa esta protección se extiende durante 50 años, pero la industria musical quiere que pase a ser de 95 años, tal y como se hace en los Estados Unidos.
Como yo lo veo, está medida no ayuda en absoluto a la creación musical en Europa, que es uno de los argumentos que utiliza la IFPI para solicitar este aumento.
Veamos, si un señor o una señora compone un tema musical con 30 años, la protección del mismo se extenderá hasta que esa persona cumpliera la friolera de 125 años. Como eso es harto improbable, esos derechos devengados por su obra, pasarían a sus hijos -en caso de que los tuviera o tuviese- o directamente a la entidad de gestión de su país en caso de que no tenga herederos.
En el mejor de los casos, yo me pregunto: ¿garantizar el futuro de los hijos de un compositor ayuda a la preservación de la cultura? Creo que no, esos supuestos hijos ya habrán tenido una educación gracias al trabajo de sus padres y cuando le llegue la hora de trabajar, ¿para qué van a hacerlo?, si ya cuentan con un patrimonio sin haber dado un golpe en toda su vida?
Todo lo dicho es en el supuesto de que la obra tenga éxito, dado que si no lo tiene, da lo mismo que se protega 10, 20 o 500 años, ya que no generará ninguna plusvalía. Esta protección beneficia a las obras que generan dinero.
Podemos decir más: Este sistema de ampliación sólo beneficia a la industria discográfica, ya que de esta manera consigue blindar las obras que tienen en cartera. Es decir, si un músico quiere utilizar la obra de otro compuesta 95 años antes, debe pedir permiso a la casa discográfica, quien le otorgaría el mismo siempre y cuando pase por caja.
Tened en cuenta una cosa, se dicen 95 años, que son casi 100. Es decir, en realidad lo que piden es que lo derechos de autor extiendan su protección a casi un siglo desde el momento de su composición.
La medida es clara, beneficia a unos pocos en perjuicio de muchos. ¿Permitirá el Parlamento Europeo este desmán? Ya veremos, de momento han aceptado los conciertos de IFPI en su sede, han aceptado salir en la foto con el señor Bisbal y han acudido muy felices a su concierto.
Es decir, de momento han entrado a trapo en su campaña de marketing.
No soy muy optimista con el resultado de estas presiones ante el Parlamento Europeo, que se realizan justo en el momento en el que este hace una revisión de la legislación sobre copyright. Y además la industria discográfica no ha mandado sólo a Bisbal, sino que la delegación está encabezada por el Presidente del IFPI, John Kennedy, el Director de Promusicae, Antonio Guisasola y el Presidente de Vale-Music, Ricardo Campoy.
Auguro malos tiempos para la música.
Actualización:
El tiempo de protección de una obra no es a partir de su composición, sino desde el momento de la muerte de su creador. Es decir, piden que se protega una obra 95 años después de la muerte del compositor. Así no sólo vivirán bien sus hijos, sino también sus nietos.