Kenneth Arnold fue el hombre que le puso nombre a los platillos volantes
23 de Septiembre de 2006 por José Luis García
Foto: marcelo
El 24 de junio de 1947, a las 14,00 horas, Kenneth Arnold, un hombre de negocios de Boise (Idaho), volaba en su avioneta particular desde Chehalis a Yakima, en el estado de Washington. Cuando se hallaba a una altura de dos mil ochocientos metros, vio unos destellos al norte del monte Rainier. A su izquierda, declaró después, pudo observar una hilera de nueve objetos brillantes y metálicos sobre los picos cubiertos de nieve. Tenían forma de discos y parecían estar unidos entre ellos por un vínculo invisible, cada dos o tres segundos oscilaban ligeramente y cambiaban de rumbo de una manera simultánea.
Al declarar el señor Arnold lo que había visto, describió las extrañas máquinas como dos platos unidos por su parte cóncava, o como platillos volantes, y con este nombre quedaron bautizados desde entonces.




