Siguen las P2P
25 de Abril de 2006 por José Luis García
Foto: Jessie Romaneix
Seguimos esperando en qué acaba todo el asunto de la Reforma de la Ley de Propiedad Intelectual. En esta espera son muchos los que se decantan por mostrar su apoyo a la existencia y utilización de las P2P. Tal es el caso de Eduardo Pedreño:
“De otro lado tenemos a la SGAE y la ACAM, entidades cuyos representantes se hartan en insultar a los consumidores, criminalizar a los ciudadanos, y practicar un victimismo estomacante mientras se pasean en sus coches de lujo. Estas entidades han montado, en respuesta, dos páginas donde se pueden leer sofismas de todo tipo y condición que no enmascaran el divorcio de ambas entidades con la sociedad y su conjunto (excluyendo a los políticos, que en esto no son expresión ni de la voluntad popular ni de la suya propia).
Así que si ser delincuente es amar la cultura y esperar que sea universal y para todos, soy delincuente. Si ser delincuente es compartir mis creaciones con otros sin pagar peaje a los parásitos de las sociedades de gestión, soy delincuente. Si delincuente soy por creer que la muerte del modelo discográfico, del negocio de vender plástico, puede ser incluso un buen hecho para el futuro de la música, sea. Si soy delincuente por utilizar las redes P2P, por publicar enlaces a redes P2P, y por compartir legítimamente cultura, información y conocimiento, soy sin duda un delincuente. Y si soy delincuente por creer que quienes están orquestando la criminalización de la sociedad son los verdaderos delincuentes, deténganme y espósenme, porque soy delincuente.
Les espero a ustedes en mi casa con mi carnet de abogado en una mano, el código penal en la otra y varios millones de usuarios observándoles, juzgándoles y diciendo que si descargar música o rechazar el canon es un delito de la mayor gravedad, vaya asco de sociedad y vaya asco de políticos. Aquí os espero. Pero no olvidéis que sin nosotros, no sois nada. Firma un delincuente. A mucha honra”.
Estoy de acuerdo, punto por punto, con todo lo expuesto por Eduardo Pedreño. Y es hora de que defendamos nuestros derechos de acceso a la cultura, y que protestemos abiertamente a todos estos señores representantes de la Entidades de gestión que no cesan de proclamarnos delincuentes sin que de momento exista ninguna sentencia en su favor.
La cultura la realiza todo ciudadano con sus actos cotidianos, con sus ritos y costumbres, y no sólo 85.000 seres socios de una entidad de gestión, aunque en ella se encuentren personajes tan ilustres como Ramoncín, David Bisbal, Ana Belén o el entrañable Serrat.
La creación es un acto que realiza toda la ciudadanía, y es esa ciudadanía la que convierte en obra de arte la creación de una persona; si no existe ese reconocimiento social, la obra, cualquier obra, es hojarasca que se lleva el viento de la historia. Como se llevará, tarde o temprano, al derecho de autor tal y como hoy lo entendemos.
Fuente: LibertadDigital.




