Impídeme pulmón,
que destaque las tardes
de mi isla.
Impídeme silencio,
impídeme que destronque las caricias
no nacidas
Impídeme hambre,
que mis dedos continúen
aire abierto
hasta que el humo se destaque
en la mañana
Mantenme fiel,
amores de cristal, crisálidos
momentos
dejadme
dejadme
Esta entrada fue publicada el Sábado, 25 de Marzo de 2006 a las 12:05 pm
y está archivada bajo Antropología y Literatura. Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0.
Los comentarios están cerrados, pero puedes hacer trackback desde tu sitio.