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En la senda del zen

24 de Marzo de 2006 por José Luis García

zen

Foto: RayCreation.

Hace unos días un amigo me dijo:
-Oye, muchacho, llevas más de veinte años con la práctica del zen.
-¿Y qué? -le contesté-, ¿te has dado cuenta de ello por la “iluminación” de bajo consumo que tengo en la casa?.

No era eso, el pobre chico pretende que le escriba en este blog algunas guías para su consumo, y sobre cómo digerir el zen.
Así que, muchacho, tú lo has querido (si el lector de estas líneas no es ese tal muchacho, queda liberado de tratar de entender lo que sigue a continuación):

Ante todo, recordarte que los conocedores del zen sostienen con vehemencia que el zen que puede explicarse no es el verdadero zen. Empezamos bien, ¿verdad?

Uno de los poemas zen más antiguos que se conocen dice así:

El camino perfecto carece de dificultad,
salvo que evita elegir y escoger.
Sólo cuando dejas de sentir agrado y desagrado
lo comprenderás todo con claridad.
Por la distancia de un cabello
quedan separados el cielo y la tierra.
Si quieres alcanzar la más sencilla verdad
no te preocupes del bien y del mal.
La lucha entre el bien y el mal
es la enfermedad de la mente.

Que nos dice ni más ni menos que no puedes separar lo duro de lo blando, lo húmedo de lo seco.
Como explica Alan W. Watts: “Comprender lo que esto quiere decir significa comprender que el bien sin el mal es como el arriba sin el abajo, y convertir en ideal la persecución del bien es como querer desembarazarse de la izquierda doblando constantemente hacia la derecha. Por tanto se está obligado a girar en círculos”.

Ya sé lo que pensarás, que eso es fatalismo, que es estancamiento, o tal vez que da lo mismo la maldad.
Pues mal pensado, ya que el zen ignora el dualismo, no es que de lo mismo arriba o abajo, sino que en realidad son la misma cosa.

Así nos dicen en otro poema:

Ver el sol en medio de la lluvia.
Sacar agua fresca del centro del fuego.

O:

El fuego no espera al sol para estar caliente,
ni el viento a la luna para ser frío.

Espero que te haya servido de algo. Si no, lo intentaré dentro de unos días, cuando te des cuenta de que:

Los árboles muestran la forma del viento.
Las olas dan energía vital a la luna.

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