Lejos de la mirada despótica del Príncipe
23 de Noviembre de 2005 por José Luis García
Foto: Sa da tay
En su conferencia “El espacio teatral no convencional y la memoria”, Mariana Percovichl nos trae a la memoria al escenógrafo brasileño J.C. Serroni, que nos indica en su decálogo del escenógrafo dos de sus puntos de vista preferidos:
* El actor es el centro del espectáculo.
* En escenografía nada puede ser gratuito.
Estos dos puntos siguen teniendo vigencia en las representaciones en “espacios no convencionales”.
Acerca el primer punto, nos dice:
“El ojo del espectador selecciona lo que mira, y “hace” o “arma” o “monta” su propia escena. Si mira por el arco de una puerta abierta a una actriz de rojo que pasa en un segundo plano con un candelabro, mientras frente a ella hay un monólogo de un actor en una escalera, es el espectador el que selecciona como recepcionar la escena, pero el actor del monólogo y la actriz que pasa lejos deben mantener la calidad e intensidad del estilo actoral pautado en la representación, ya que alguien puede estar mirando desde más cerca a la actriz y sentir en segundo plano el monólogo y ni siquiera verlo”.
Acerca del segundo: ese “espacio no convencional” se vuelve importante por los mil detalles que contiene, ajenos incluso a las necesiddades de la puesta en escena… “hemos salido de la caja italiana, de la mirada despótica del príncipe y supuestamente buscamos la “democratización” del punto de vista, transformando al espectador en una cámara que debe seguir el espectáculo, sus “planos y contraplanos” detrás, arriba, abajo, en hospitales, cárceles, puertos, caballerizas, o estaciones de trenes.
Por supuesto que podemos entender la necesidad de los directores de abrir el juego, empujados por la Nueva Dramaturgia que también busca romper con los modelos anteriores. También como la Nueva Dramaturgia, los directores que trabajan en espacios “no convencionales” están trabajando con el pasado histórico del teatro que recorrió los más diversos espacios hasta que se encerró en Occidente en la sala italiana”, justo donde estaban las miradas despóticas de príncipes y poderosos.
Así, “la nueva dramaturgia” y “la escenificación en espacios no convencionales”, hay que admitirlo, no son una moda; son una necesidad de los creadores escénicos que pretenden que la historia del teatro recupere aquellos espacios en los que nació el género, más cerca de los ciudadanos de clases medias y pobres, y lejos de los exclusivos y conservadores gustos de los que detentan el poder. Lejos de la mirada despótica de los que deciden qué es cultura.




