
Foto de procsilas
Reproducción íntegra de una carta enviada por el usuario de barrapunto piezas a Antena 3 tv a raíz de la emisión de un reportaje sobre la “piratería” (Uhhhhh).
Es un poco larga, pero creo que interesante.
La discusión en barrapunto.
Para noticias@antena3tv.es
Asunto: Calumnias
Estimados señores.
He podido ver en sus espacios informativos hoy, como supongo que otros muchos millones de españoles e internautas, una información sobre la “piratería” (adviertan entrecomillado) en que de manera alucinante colocan en el mismo nivel penal el negocio ilícito de materiales audiovisuales protegidos por derechos de autor y la copia privada de dichos materiales, mezclándolo todo de paso con las prácticas del pirateo de software.
Supongo que no ignoran el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual en vigor, especialmente en un medio de comunicación, y que por tanto conocen bien las diferencias entre unos casos y otros, y es por ello que en un primer momento me he sentido especialmente agraviado por lo que sin duda puedo interpretar como una calumnia, no tanto hacia mí, ciudadano anónimo, como a los millones de internautas y, en más extensión de ciudadanos que ejercemos una práctica para la que nos da legitimidad la ley en virtud de compensar y equilibrar derechos confrontados: el de autoría y el de acceso universal a la cultura.
En primer lugar, conocen, no me cabe duda, que la ley permite la copia de material audiovisual protegido sin permiso de su autor siempre que no exista ánimo de lucro y sea para uso privado.
En segundo lugar, no está nada claro que el intercambio de obras en las redes P2P pueda ser considerada como difusión pública: la música es música, y mientras no suene difícilmente puede uno pensar que se está utilizando con fines fraudulentos, que es en términos generales como la ley preve la falta.
En tercer lugar, si hay difusión pública pero no ánimo de lucro no es posible hablar de delito porque no atañe al ámbito de lo penal. En tal caso estaríamos ante una falta civil. Cualquier otra información es a todas luces sesgada e interesada, y solo puede ser interpretada como alarmismo propagandístico.
En cuarto lugar, las normas y definiciones sobre el software son distintas a las que regulan la copia de material audiovisual, y eso lo deja muy claro y definido la citada ley.
En quinto lugar, están utilizando para difundir lo que sospecho no es más que propaganda particularista un espacio informativo, lo que en mi opinión es al menos completamente falto de ética (y aquí no puedo profundizar más porque desconozco bastante sobre las regulaciones legales nacionales y comunitarias al respecto, pero “me suena” que tildar esta práctica como “falta de ética” se puede quedar bastante corto).
Culmina la información enlazando con otra sobre los pederastas en la red. Seguramente podrán aducir que se trata de un mismo bloque temático, pero sospecho, y creo que una amplia voz entre los internautas que estamos bastante cansados de que se nos maltrate injustamente informativamente hablando, también sospecha que la relación entre ambos temas no es casual. Relacionados aparecen en las campañas recientes que han lanzado las sociedades de gestión de derechos de autor y en este “mundillo” parece improbable la casualidad.
El motivo de mi correo no es otro que el de exigirles reparación.
Terndría otro tono más mesurado mi comunicación con ustedes si no fuera porque día sí y día también desde la defensa de intereses particularistas de unos pocos privilegiados se nos achaca todo tipo de maldades sin el menor rubor (recientemente llegaban en otra cadena televisiva hasta la irresponsabilidad de relacionar la piratería con el terrorismo internacional, importando muy poco la seriedad y peligro bajo el que todos estamos en éste tema, con un descaro y faltas de vergüenza y mesura atroces).
Para que el tono sea de exigencia, ciertamente, se requiere un fundamento fuera de toda duda y creo que la Ley citada es clara al respecto, por lo que me permito mantenerlo en defensa de honor.
No dudo de que obrarán con cordura al considerar que la práctica de la copia privada es tan antigua como el primer registro mecánico, y tan extendida entre la ciudadanía que a nadie nos resulta extraña.
Sin otro particular reciban un cordial saludo,
Antonio L Martín